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NUEVO AMANECER ESPÍRITA

Actualizada: 13 Noviembre 2025
Exposición y Análisis del Capítulo II y IV, del Libro Primero de El Libro de los Espíritus, “Elementos Generales del Universo” y "Principio Vital"
ÍNDICE: // Preguntas del Libro /// Escuchar el Audio de la 3ª Clase de CursoEspírita.com (Debate sobre "Elementos generales del Universo") /// Transcripción del Audio /// Comentando sobre lo que expone el Audio de la relación entre Espíritu y Materia, y el propio Libro /// Observaciones (más) del libro La Génesis// Nuevas consideraciones a raíz de examinar el Principio Vital -13 nov.- //
Preguntas... // 17 /// 18 /// 19 /// 20 /// 21 /// 22 /// 23 /// 24 /// 25 /// 26 /// 27 /// 28 /// 29 /// 30 /// 31 /// 32 /// 33 /// 34 /// 35 /// 36 //
CAPÍTULO II
ELEMENTOS GENERALES DEL UNIVERSO
1. CONOCIMIENTO DEL PRINCIPIO DE LAS COSAS. 2. ESPÍRITU Y MATERIA.
3. PROPIEDADES DE LA MATERIA. 4. ESPACIO UNIVERSAL.
Conocimiento del principio de las cosas [ir a Preguntas]
17. ¿Es dado al hombre conocer el principio de las cosas?
«No, Dios no permite que se revele todo al hombre en la Tierra». [ir a Preguntas]
18. ¿Penetrará el hombre algún día el misterio de las cosas ocultas?
«El velo se descorre ante él a medida que se purifica, pero para comprender ciertas cosas le son menester facultades que no posee aún». [ir a Preguntas]
19. ¿No puede el hombre, merced a las investigaciones científicas, penetrar algunos secretos de la naturaleza?
«La ciencia le ha sido dada para su progreso en todas las cosas, pero no puede traspasar los límites fijados por Dios».
Cuanto más le sea dado al hombre penetrar esos misterios, tanto más grande debe ser su admiración respecto del poder y sabiduría del Creador. Más, ya sea por orgullo, o bien por debilidad, su misma inteligencia le hace a veces juguete de la ilusión. Amontona sistemas sobre sistemas, y cada nuevo día le demuestra los muchos errores que ha tomado por verdades y las muchas verdades que ha rechazado como errores. Estos son otros tantos desengaños para su orgullo. [ir a Preguntas]
20. Fuera de las investigaciones de la ciencia, ¿le es dado al hombre recibir comunicaciones de un orden más elevado sobre lo que escapa a sus sentidos?
«Sí, y si Dios lo juzga útil, puede revelar lo que la ciencia no puede enseñar».
Por estas comunicaciones el hombre adquiere, hasta cierto punto, el conocimiento de su pasado y de su destino futuro. [ir a Preguntas]
Espíritu y materia
21. La materia ¿es eterna, como Dios, o bien fue creada por él en algún tiempo?
«Solo Dios lo sabe. Sin embargo, hay una cosa que debe indicaros vuestra razón, y es que Dios, modelo de amor y caridad, nunca ha estado inactivo. Por lejano que os podáis figurar el principio de su acción, ¿podríais concebirlo ocioso un segundo?». [ir a Preguntas]
22. Generalmente se define la materia como lo que tiene extensión, lo que impresiona nuestros sentidos, lo impenetrable, ¿son exactas estas definiciones?
«Desde vuestro punto de vista, son exactas, porque habláis únicamente respecto de lo que conocéis. Pero la materia existe en estados que os son desconocidos. Puede ser, por ejemplo, tan etérea y sutil, que ninguna impresión produzca en vuestros sentidos, y sin embargo continúa siendo materia siempre, aunque no lo sería para vosotros».
― ¿Qué definición podéis dar de la materia?
«La materia es el lazo que sujeta al espíritu; es el instrumento que emplea y sobre el cual ejerce, al mismo tiempo, su acción».
Bajo este punto de vista, puede decirse que la materia es el agente, el intermedio, merced al cual y sobre el cual obra el espíritu. [ir a Preguntas]
«El principio inteligente del universo».
― ¿Cuál es la naturaleza íntima del espíritu?
«No es fácil analizar en vuestro lenguaje el espíritu. Para vosotros no es nada, porque no es una cosa palpable, pero para nosotros es algo. Sabedlo bien, nada es la nada y la nada no existe». [ir a Preguntas]
24. El espíritu ¿es sinónimo de inteligencia?
«La inteligencia es un atributo esencial del espíritu, pero el uno y la otra se confunden en un principio común, de modo que para vosotros es una misma cosa». [ir a Preguntas]
25. El espíritu ¿es independiente de la materia, o no es más que una propiedad de esta, como los colores lo son de la luz y el sonido del aire?
«El uno y la otra son distintos, pero es necesario la unión de ambos para que sea inteligente la materia».
― ¿Es igualmente necesaria esta unión para la manifestación del espíritu? (Entendemos aquí por espíritu el principio de la inteligencia, haciendo abstracción de las individualidades designadas con este nombre.)
«Os es necesaria a vosotros, porque no estáis organizados para percibir el espíritu sin la materia. Vuestros sentidos no han sido creados para ello». [ir a Preguntas]
26. ¿Puede concebirse el espíritu sin la materia, y la materia sin el espíritu?
«Con el pensamiento se puede indudablemente». [ir a Preguntas]
27. De este modo ¿habrá dos elementos generales en el universo: la materia y el espíritu?
«Sí, y por encima de todo Dios, el creador, el padre de todas las cosas. Estos tres elementos (Dios, espíritu y materia) son el principio de todo lo que existe, la trinidad universal. Pero al elemento material ha de añadirse el «fluido universal», que hace las veces de intermediario entre el espíritu y la materia propiamente dicha, que es demasiado grosera para que el espíritu pueda tener acción sobre ella. Aunque, hasta cierto punto, puede equipararse al elemento material, el fluido universal se distingue por propiedades especiales. Si realmente fuese materia, no habría razón para que no lo fuera también el espíritu. Está colocado entre la materia y el espíritu. Es fluido, como la materia es materia, y susceptible, por sus innumerables combinaciones con esta y bajo la acción del espíritu, de producir la infinita variedad de cosas, de las cuales no conocéis más que un pequeño número.
Siendo este fluido universal, primitivo o elemental, el agente que emplea el espíritu, es el principio sin el cual la materia estaría en estado perpetuo de división y jamás adquiriría las propiedades de la gravedad».
― Este fluido ¿será el que llamamos electricidad?
«Hemos dicho que es susceptible de innumerables combinaciones. Lo que vosotros llamáis fluido eléctrico y fluido magnético son modificaciones del universal, que, hablando propiamente, no es más que materia más perfecta, más sutil y que puede considerarse como independiente». [ir a Preguntas]
28. Puesto que el espíritu es algo, ¿no sería más exacto y menos expuesto a confusión designar estos dos elementos generales con las palabras materia inerte y materia inteligente?
«Poco nos importan las palabras y a vosotros os toca formular vuestro lenguaje de manera que os entendáis. Vuestras disputas proceden casi siempre de que no estáis conformes con el significado de las palabras, pues vuestro lenguaje es incompleto para expresar las cosas que no impresionan vuestros sentidos».
Un hecho patente domina todas las hipótesis: vemos materia que no es inteligente y vemos un principio inteligente independiente de la materia. El origen y la conexión de estas dos cosas nos son desconocidos. Tengan o no un origen común y puntos de contacto necesarios; tenga existencia propia la inteligencia, o sea una propiedad, un efecto; sea, según opinión de algunos, una emanación de la Divinidad, es lo que ignoramos. Se nos presentan distintos y por esto los admitimos como dos principios constitutivos del universo. Por encima de todo esto, vemos una inteligencia que domina todas las otras cosas, que las gobierna y que se distingue de ellas por atributos esenciales: esta inteligencia suprema se llama Dios. [ir a Preguntas]
Propiedades de la materia
29. La ponderabilidad ¿es un atributo esencial de la materia?
«De la materia, tal como la conocéis vosotros, sí, pero no de la materia considerada como fluido universal. La materia etérea y sutil que forma este fluido es imponderable para vosotros, y sin embargo, es el principio de la materia pesada.
La gravedad es una propiedad relativa. Fuera de las esferas de atracción de los mundos, no hay peso, como tampoco arriba y abajo. [ir a Preguntas]
30. La materia ¿está formada por uno o por varios elementos?
«Un solo elemento primitivo. Los cuerpos que vosotros consideráis simples no son verdaderos elementos, sino transformaciones de la materia primitiva». [ir a Preguntas]
31. ¿De dónde proceden las diferentes propiedades de la materia?
«Son modificaciones que sufren las moléculas elementales por su unión y en ciertas circunstancias». [ir a Preguntas]
32. Según esto, los sabores, los olores, los colores, el sonido, las cualidades venenosas o saludables de los cuerpos ¿no son más que modificaciones de una misma y única sustancia primitiva?
«Sí, indudablemente, y solo existen por la disposición de los órganos destinados a percibirlos».
Este principio queda demostrado por el hecho de que todos no percibimos del mismo modo las cualidades de los cuerpos: uno encuentra agradable al gusto lo que otro encuentra malo; estos ven azul lo que aquellos ven encarnado; y lo que es venenoso para unos, es inofensivo o curativo para otros. [ir a Preguntas]
33. La misma materia elemental ¿es susceptible de recibir todas las modificaciones y de adquirir todas las propiedades?
«Sí, y así debe entenderse cuando decimos que todo está en todo».
El oxígeno, el hidrógeno, el nitrógeno, el carbono y todos los cuerpos que consideramos simples, no son más que modificaciones de una sustancia primitiva. En la imposibilidad en que hasta ahora nos encontramos de remontarnos de otra manera que no sea por el pensamiento a esa materia primera, aquel os cuerpos son para nosotros verdaderos elementos y podemos, sin peligro, considerarlos como tales hasta nueva orden.
― Esta teoría parece que está conforme con la opinión de los que no admiten en la materia más que dos propiedades esenciales: la fuerza y el movimiento, y que creen que todas las otras propiedades no son más que efectos secundarios que varían según la intensidad de la fuerza y la dirección del movimiento.
«Esta opinión es exacta. Es necesario añadir también, y según la disposición de las moléculas, como se ve, por ejemplo, en un cuerpo opaco que puede hacerse transparente y al contrario». [ir a Preguntas]
34. Las moléculas ¿tienen una forma determinada?
«Las moléculas tienen sin duda una forma, pero inapreciable para vosotros».
― Esta forma ¿es constante o variable?
«Constante en las moléculas elementales primitivas, pero variable en las moléculas secundarias que no son más que aglomeraciones de las primeras. Porque lo que vosotros llamáis molécula dista mucho aún de la molécula elemental». [ir a Preguntas]
Espacio universal
35. El espacio universal ¿es infinito o limitado?
«Infinito. Suponle límites, ¿qué habría más allá? Sé que esto confunde la razón y, sin embargo, la razón te dice que no puede ser de otro modo. Lo mismo sucede con lo infinito en todas las cosas. En vuestra pequeña esfera no podéis comprenderlo».
Si se supone un límite al espacio, por lejano que pueda concebirlo el pensamiento, la razón dice que más allá de él existe algo, y así de grado en grado hasta lo infinito, porque, aunque ese algo fuese el vacío absoluto, sería también el espacio. [ir a Preguntas]
36. ¿Existe en alguna parte del espacio universal el vacío absoluto?
«No, nada hay vacío. Lo que está vacío para ti se encuentra ocupado por una materia que escapa a tus sentidos y a tus instrumentos». [ir a Preguntas]
Clase 3: Elementos Generales del Universo... Espíritu y Materia:
Transcripción del Audio precedente: Debate sobre "Elementos generales del Universo":
Él.- Bienvenidos a este intercambio de curso espírita. Hoy nos vamos a sumergir en los elementos constitutivos del universo, tal como nos los presenta el capítulo segundo de El Libro de los Espíritus. Vamos a explorar esa relación fundamental, y a menudo debatida, entre el espíritu y la materia.
Él.- Y la pregunta clave, digamos, que va a guiar nuestra conversación hoy es esta: A ver, ¿son el espíritu y la materia dos principios radicalmente distintos, separados en su esencia? ¿O estamos quizás ante una interconexión mucho más profunda, más compleja de lo que parece a simple vista? Sobre todo si metemos en la ecuación ese concepto un tanto enigmático del fluido universal. Desde mi punto de vista, analizando lo que exponen los espíritus en esta sección, pues defenderé la perspectiva de una distinción funcional y yo diría que esencial bastante clara entre ambos. El espíritu como ese principio inteligente, activo, y la materia como su vehículo, su instrumento necesario.
Ella.- Y yo, partiendo exactamente del mismo capítulo, plantearé una visión que, sin negar necesariamente que haya una distinción funcional, sí que matiza un poco su radicalidad. Pondré el foco en las limitaciones, que creo que son inherentes a nuestra percepción y a nuestro lenguaje, sugiriendo una naturaleza que podría ser más integrada o continua entre estos elementos. Y aquí, claro, el fluido universal juega un papel que es crucial y quizá un poco ambiguo.
Él.- Bien, para establecer mi posición me apoyo en la, yo diría, claridad con la que los espíritus nos exponen la estructura del universo, concretamente en la respuesta a la pregunta 27. Se nos habla de dos elementos generales, espíritu y materia. Y por encima de todo, como causa primera, Dios, es la conocida Trinidad Universal. El espíritu se define, sin lugar a dudas, en la pregunta 23 como el principio inteligente del universo. Se insiste mucho en su diferencia con la materia. La materia, nos dicen en la 22, es, bueno, aquello que impresiona nuestros sentidos, lo que tiene extensión, lo que pone resistencia. Pero más allá de esta definición, que está muy adaptada a nuestra experiencia sensorial, se la caracteriza de forma fundamental como el lazo que sujeta al espíritu, es decir, el instrumento indispensable para que el espíritu actúe y se manifieste en nuestro plano. Ahora bien, aunque son distintos, su unión es necesaria. También es necesaria para nosotros, para poder percibir, aunque sea indirectamente, al espíritu, porque nuestros sentidos no están hechos para captar su naturaleza íntima. Y aquí, aquí es donde entra ese concepto clave del fluido universal introducido en la pregunta 27. Se presenta como un intermediario, sí, un puente necesario, porque la materia, tal como la conocemos, es demasiado grosera, dicen, para una acción directa del espíritu. Este fluido cósmico universal, pues es la sustancia base de la que derivan fenómenos que conocemos, como la electricidad o el magnetismo. Son modificaciones de este fluido. Además, se nos enseñan las preguntas 30, 33, que toda la diversidad de la materia que vemos deriva en última instancia de un único elemento primitivo, el cósmico universal. Las distintas propiedades que observamos en los cuerpos son el resultado de modificaciones, digamos, en la disposición molecular de esa sustancia única. Modificaciones que ocurren bajo la acción directriz del espíritu. Todo esto, para mí, refuerza la idea del espíritu como agente inteligente, transformador, y la materia como el elemento plástico sobre el cual actúa.
Ella.- Entiendo perfectamente esa lectura, sí, que pone el énfasis en la estructura tripartita y en la distinción funcional. Sin embargo, yo creo que el propio capítulo 2 nos invita a reflexionar un poco más, a profundizar sobre la naturaleza real de esa distinción. Permíteme ofrecer otra perspectiva. El texto mismo, en varias ocasiones, por ejemplo en las preguntas 22, 23, y sobre todo en la 28, reconoce explícitamente las severas limitaciones que tiene nuestro lenguaje y nuestros sentidos para captar la esencia última de estas realidades. Definir la materia sólo por su capacidad de impresionar nuestros sentidos es, como admite la propia nota a la pregunta 22, una definición relativa, claramente insuficiente. Se nos dice, de hecho, que la materia existe en estados que escapan totalmente a nuestra percepción, estados tan etéreos, tan sutiles que no nos afectan sensorialmente. Entonces, ¿cómo podemos trazar una línea divisoria absoluta basándonos en una definición que el propio texto califica delimitada? Por otro lado, la definición del espíritu como principio inteligente, en la pregunta 23, y su relación tan intrincada con la inteligencia humana, en la 24, donde se llega a decir que inteligencia y principio inteligente se confunden en un principio común, pues sugiere una interconexión tan íntima que casi roce la fusión conceptual, ¿no? Dificulta una separación nítida. La afirmación de la pregunta 25, sobre la necesidad de unión para la manifestación de la inteligencia en la materia, no podría interpretarse, quizá, más que como prueba de una separación absoluta, como un indicio de una interdependencia fundamental, donde ambos principios, bueno, se requieren mutuamente para ciertas expresiones. La respuesta a la pregunta 26, que dice que podemos concebirlos separados con el pensamiento, podría apuntar a que es una distinción analítica, una herramienta conceptual útil, pero no necesariamente un reflejo exacto de una separación ontológica radical. ¿Y llegamos al fluido universal? Pregunta 27, descrito como algo situado entre el espíritu y la materia, como materia más perfecta, más sutil y susceptible de innumerables combinaciones, ¿no difumina esto bastante la línea divisoria estricta? ¿No sugiere más bien un continuum, una gradación, entre polos, en lugar de una dicotomía tajante? Y finalmente, la idea potentísima de la pregunta 33, eso de que todo está en todo, gracias a que todas las propiedades residen en un elemento primitivo único que es modificable por el espíritu, pues apunta a una unidad y una plasticidad subyacentes que van más allá de la simple relación agente-instrumento pasivo.
Él.- Abordemos entonces ese primer punto de fricción que mencionas, la naturaleza de la distinción. Vale. Apelas a las limitaciones de nuestro lenguaje y percepción, pero los hechos observables, como bien señala la observación tras la pregunta 28, parecen respaldar la distinción. Vemos materia inerte, sin inteligencia propia, y percibimos la existencia de un principio inteligente que actúa sobre ella, pero que es independiente en su esencia. La pregunta 25 es, yo creo, muy clara al respecto. Es menester que el espíritu se una a la materia para intelectualizarla. Esto implica directamente que la inteligencia no es una propiedad intrínseca de la materia, le es conferida por el espíritu. Si fueran indisociables, o simplemente polos de un continuo, ¿por qué haría falta esta unión específica para que la materia manifieste inteligencia? La necesidad de unión para intelectualizar la materia es para mí una prueba de su distinción fundamental.
Ella.- Entiendo tu punto, sí, pero ¿no podríamos interpretar esos hechos observables de otra manera? ¿Esa independencia que percibimos es absoluta o es relativa a nuestro estado evolutivo y a nuestras facultades actuales? El texto insiste mucho en las dificultades. La pregunta 23 dice que la naturaleza íntima del espíritu nos es desconocida. La 28 reitera la limitación del lenguaje. Cuando la pregunta 26 afirma que la separación es posible con el pensamiento, cabe preguntarse si es sólo eso, un constructo mental útil, no una fotografía de la realidad última. De hecho, la propia discusión en la pregunta 28 sobre si usar materia inerte y materia inteligente en lugar de espíritu y materia sugiere que la distinción podría entenderse en términos de estados o funciones, aunque bueno, se prefiriera a la terminología clásica, por claridad. Y no olvidemos la conclusión de esa misma observación que citas. El origen y la conexión de estas dos cosas, espíritu y materia, nos son desconocidos. Se admite abiertamente la ignorancia sobre su relación más íntima. ¿No deberíamos ser un poco más cautos al afirmar una separación radical basándonos en una percepción que el propio texto califica delimitada y un lenguaje que llama inadecuado?
Él.- Bueno, pero esa cautela no debería llevarnos a disolver una distinción que el texto establece repetidamente como funcionalmente necesaria. Y esto nos lleva al segundo punto clave, el papel y la naturaleza del fluido universal. Según la pregunta 27, su existencia como intermediario es crucial precisamente porque la materia ordinaria es demasiado grosera para la acción directa del espíritu. Actúa como un agente vinculante, un traductor, si quieres, sin el cual la materia permanecería inerte, sin poder manifestar propiedades como la gravedad, que se nos dice dependen de él. Se le distingue tanto del espíritu, principio inteligente, como de la materia tangible, aunque se le llame elemento material en un sentido amplio, o se le compare con ella hasta cierto punto. Su función primordial es permitir la interacción entre dos órdenes de realidad que, de otro modo, no podrían conectarse eficazmente. Es un puente, creo yo, no una fusión.
Ella.- Admito que se le presenta como intermediario, sí, pero la descripción que se da de él en esa misma pregunta 27 es lo que me genera dudas sobre si es un simple puente o algo más complejo. Que se le describa como materia más perfecta, más sutil, sugiere una escala, ¿no?, una gradación dentro de lo que podríamos llamar materialidad, no una categoría completamente separada y distinta. Si es susceptible de innumerables combinaciones, tanto con la materia grosera como bajo la influencia directa del espíritu, ¿no actúa más bien como un espectro que conecta a ambos polos, difuminando la frontera en lugar de marcarla? Su naturaleza elusiva, que impide definirlo fácilmente. La pregunta sobre si es electricidad o magnetismo recibe como respuesta que estos son fenómenos derivados de él. Subraya su carácter, yo diría, integrador. No parece ser ni espíritu puro ni materia densa, sino algo que participa de ambas naturalezas, o al menos permite una transición fluida y gradual entre ellas. Podría ser el indicio de ese continuum que mencionaba antes, más que un mero intermediario entre entidades radicalmente separadas.
Él.- Esa interpretación del fluido universal común, continuum, me parece que minimiza un poco el rol activo y director del espíritu, que es central en el tercer punto que debemos abordar, la materia primitiva única y sus modificaciones. El hecho de que toda la materia del universo derive de un solo elemento primitivo, pregunta 30, y que todas sus diversas propiedades sean el resultado de modificaciones inducidas por la voluntad y la acción del espíritu, preguntas 31, 33 y esa nota 14 sobre magnetismo animal, refuerza, desde mi perspectiva, la jerarquía funcional. El espíritu es el agente causal inteligente, y la materia, aunque única en su origen, es fundamentalmente el elemento pasivo y plástico que recibe la forma y las propiedades que el espíritu le imprime. La unidad de origen de la materia no niega la dualidad funcional espíritu-materia. Al contrario, la explica, un único sustrato susceptible de ser modificado de infinitas maneras por un agente inteligente externo a él en esencia.
Ella.- Estoy de acuerdo en que el espíritu es el agente director, sí, pero discrepo en esa calificación de la materia como meramente pasiva. Precisamente esa capacidad asombrosa de la materia elemental única, de poder recibir todas las modificaciones y adquirir todas las propiedades, lo dice la pregunta 33, sugiere una potencialidad inherente extraordinaria. La afirmación tan contundente de que todo está en todo implica que en esa materia primitiva única residen en estado latente todas las posibilidades del universo material. El espíritu no crearía las propiedades de la nada, sino que actuaría sobre esa materia prima para despertar, combinar y organizar potencialidades que ya existen en ella. Esto apunta a una relación mucho más dinámica e interconectada, casi una co-creación, donde la materia no es un simple lienzo inerte, sino un elemento con una riqueza intrínseca que responde a la acción inteligente. La nota 14, que explica cómo la voluntad puede conferir propiedades específicas y temporales al agua mediante el fluido magnético, ilustra perfectamente esta plasticidad fundamental donde la materia responde íntimamente a la intención dirigida por el espíritu. No es pasividad, es responditividad, es potencialidad activada.
Él.- Entiendo la sutileza de tu argumento, pero creo que nos lleva directamente al cuarto punto, los límites de nuestro conocimiento humano. El propio Libro de los Espíritus, en las preguntas 18 y 19, reconoce explícitamente que hay misterios cuyo velo sólo se descorre gradualmente, a medida que el ser humano se depura moral e intelectualmente. Se admite que para comprender ciertas cosas nos faltan facultades que aún no poseemos, y que la ciencia humana, bueno, aunque progresa, tiene límites infranqueables establecidos por la sabiduría divina, como dice la pregunta 19. Se advierte incluso contra la tendencia humana a crear sistemas prematuros basados en un conocimiento incompleto, sistemas que a menudo, pues, resultan ser ilusorios, lo dice la observación tras la pregunta 19. Sin embargo, y esto es crucial, la pregunta 20 afirma que, cuando Dios lo juzga útil, podemos recibir comunicaciones de espíritus superiores sobre aquello que escapa a nuestros sentidos y a las investigaciones científicas. Esto valida la perspectiva ofrecida por los propios espíritus en este libro como una fuente legítima de conocimiento que puede trascender nuestras limitaciones actuales, dándonos un marco para entender estas cuestiones fundamentales, aunque, evidentemente, no agote el misterio.
Ella.- Comparto plenamente esa llamada a la humildad intelectual. De hecho, es la base de mi reticencia a aceptar una distinción radical y absoluta entre espíritu y materia. La respuesta categórica a la pregunta 17, ¿es dado al hombre conocer el principio de las cosas? Es no. Esto debería bastar para que nos aproximemos con suma cautela a cualquier definición que pretenda ser última o definitiva sobre la naturaleza íntima de estos principios. Nuestra tendencia a amontonar sistemas, como advierte la observación tras la pregunta 19, es un riesgo constante. Las definiciones y distinciones que nos ofrece el capítulo segundo son, probablemente, las más funcionales y claras para nuestro nivel actual de comprensión, como sugiere toda la discusión sobre la adecuación de los términos en la pregunta 28. Son herramientas conceptuales valiosas, sí, pero debemos ser conscientes de que describen la relación y la función tal como las podemos percibir y analizar ahora, sin que ello implique que capturen por completo la complejidad subyacente que, como bien señalas citando el texto, sigue siendo, en gran medida, un misterio profundo. Aceptar estos límites es fundamental para evitar caer en dogmatismos basados en interpretaciones que, por necesidad, son parciales e incompletas. La propia enseñanza espírita nos invita a seguir investigando y evolucionando en nuestra comprensión, ¿no?
Él.- Bueno, pues, recapitulando un poco nuestra conversación, hemos explorado las enseñanzas del capítulo segundo de El Libro de los Espíritus sobre los componentes fundamentales del universo. Yo mantengo mi perspectiva de que la distinción entre el principio inteligente, el espíritu, y su instrumento o vehículo, la materia, es presentada por los espíritus como un eje central y funcionalmente válido para comprender la estructura de la creación. Y dentro de esta visión, el fluido universal juega ese papel esencial de puente o intermediario, permitiendo la interacción indispensable entre espíritu y materia densa. Todo ello, claro está, bajo la égida de Dios como causa suprema.
Ella.- Por mi parte, aun reconociendo la validez y la utilidad de esa estructura conceptual que se presenta, he querido poner el acento en los matices y en la profunda interconexión que, yo creo, también se desprenden del texto. Conceptos como el fluido universal, que se describe como materia más perfecta, y la idea de una materia primitiva única que contiene en potencia todo, junto con el reconocimiento explícito de las limitaciones de nuestro entendimiento actual, pues me invitan a pensar que la separación entre espíritu y materia podría ser menos tajante, más gradual o más compleja de lo que nuestro lenguaje y percepción actuales nos permiten expresar con total fidelidad. Es una invitación a no cerrar la puerta a una comprensión futura, quizá más integrada.
Él.- Sin duda, considerar estas distintas facetas, la distinción funcional por un lado y la posible interconexión subyacente por otro, enriquece en nuestra aproximación estas cuestiones tan trascendentales. Nos permite valorar la coherencia del marco que nos ofrece el libro de los espíritus, que nos da claves fundamentales sin pretender haber agotado misterios que probablemente exceden nuestra capacidad presente.
Ella.- Efectivamente. El análisis profundo de estas ideas primordiales sobre espíritu y materia nos revela no sólo la complejidad inherente al universo, sino también a nuestro propio ser, como compuestos de ambos. Nos demuestra que las definiciones son puntos de partida necesarios, sí, pero que la exploración de esta relación fundamental es un viaje continuo de descubrimiento, dejando siempre un vasto territorio para una comprensión más honda al seguir estudiando el material fuente.
Él.- Pues muchas gracias por acompañarnos en este intercambio. Hasta la próxima clase en cursoespírita.com.
(Transcrito por TurboScribe.ai)
Comentando sobre lo que expone el Audio de la relación entre Espíritu y Materia, partiendo de expresiones concretas que contiene, al mismo tiempo que lo que expresa el Libro.-
¿Son el espíritu y la materia dos principios radicalmente distintos, separados en su esencia, o existe una interconexión más profunda o compleja?
(28) Del Principio inteligente y la Materia, su origen y la conexión de ambos nos son desconocidos, así como la naturaleza íntima del Espíritu (23). El que tengan o no una fuente común y puntos de contacto necesarios, lo ignoramos. Por esto, debemos ser más cautos en afirmar una separación radical entre ambos. - Podemos concebir que la diferencia entre ambos es en función de "estados" o de "funciones". - El Fluido universal podría ser un "espectro" que conecta ambos polos de Espíritu y Materia, pues difumina la frontera en lugar de marcarla; es algo que participa de ambas naturalezas; no parece ser ni espíritu puro ni materia densa.
El Fluido U. es Materia con propiedades especiales, siendo fluido, mas si éste fuera positivamente materia, no existiría razón para que el Espíritu no lo fuese también.
Considerando que "todo está en todo", no puede delimitarse nada como "diferenciado" del resto de cuanto existe. Esto sería sólo justificable por nuestra limitación de conocimiento y comprensión. Concebimos diferenciados en "esencia" al Espíritu y la Materia, si bien el término Espíritu lo aplicamos a un factor o elemento vital específico, y la Materia a muy diferentes modos de expresión y, por tanto, de cualidad "vivencial". El que el Espíritu pueda intervenir sobre la potencialidad del Fluido U., expresa de éste su gran espectro potencial y, por tanto, de acercamiento a las propiedades del propio Espíritu.
El que toda la Materia deriva de un único elemento primitivo, el cósmico universal, y que aquella existe también en estados tan sutiles que escapan a nuestra percepción y a instrumentos de medida, induce a pensar que la separación de Espíritu y Materia podría ser menos tajante.
El Fluido U., que es Materia "más perfecta", más sutil, susceptible de innumerables combinaciones, difumina la línea divisoria entre éste y la Materia. Sugiere más bien un contínuum, una gradación entre polos. Y más aún si consideramos los 2 párrafos siguientes:
En el libro “La Génesis” de la Codificación espírita, en el Capítulo XIV, sobre Los Fluidos (Formación y propiedades del periespíritu), expresa lo siguiente:
“7. El periespíritu, o cuerpo fluídico de los espíritus, es una de las formas más importantes que adopta el Fluido cósmico. Constituye la condensación de ese fluido en derredor de un centro de inteligencia o Alma. Ya vimos que el cuerpo carnal basa su principio en el mismo fluido transformado y condensado en materia tangible. En el periespíritu, la transformación molecular se opera de otra manera, ya que el fluido conserva su imponderabilidad y sus cualidades etéreas. El periespíritu y el cuerpo carnal se originan en el mismo elemento primitivo: uno y otro son materia, aunque en estados diferentes.”
“8. Los espíritus conforman su periespíritu con elementos del medio en que se encuentran, es decir, que esta envoltura se integra con fluidos propios del ambiente; en consecuencia, los elementos constitutivos del periespíritu varían de acuerdo con los mundos.”
Con esos modos de constituirse el Periespíritu y la capacidad del Alma (lo que en este documento viene a denominarse como Espíritu) para “envolverse” con el Fluido que requiere el Orbe donde va a manifestarse presencialmente, la frontera esencial del Fluido como Materia y la del Espíritu como ser inteligente, puede considerarse aún más difuminada o, quizás, inexistente. Cabe pensar en ello que el Fluido universal en inherente a la Potencialidad que constituye al Alma (Espíritu), por lo tanto, que Materia y Espíritu tienen una misma esencia.
Si el Espíritu es "algo" (pregunta 28 del libro), ¿no sería más correcto decir de los dos elementos Generales, que son Materia inerte y Materia inteligente?
El que mediante el Pensamiento puedan concebirse separados la Materia y el Espíritu, sugiere se trata de una distinción analítica, pero no reflejo de una separación real. Por tanto, la exploración de estas relaciones fundamentales es un viaje continuo de descubrimiento, que no debemos anclar en lo conocido o comunicado hasta ahora.
Un asunto importante a considerar en este entramado entre Espíritu y Materia, es que no está bien expresado que el Espíritu se valga de la Materia "inerte" para "expresarse", pues cuando viene a "mostrarse" presencialmente en la Tierra, lo hace a través de la Encarnación, que precisa de elementos animados, como son los vegetales y animales, mediante la asimilación de éstos a través del vientre materno, si bien tras su desencarnación, la descomposición de tales estructuras animadas terminan, mediante acciones bacterianas y de otros, en factores inorgánicos o puramente materiales. Por tanto, hay que considerar la Materia "inerte" como algo "sobre lo que el Espíritu actúa", mas no que se exprese a través de ella. Y es así como entre Materia "corporal" y Materia "espiritual" (la que podemos considerar como el Periespíritu o proveniente del Fluido U.), no hay tanta diferencia, sino un salto cualitativo de condición de expresión o vibración, tan sutil en el segundo "estado" que la sensibilidad natural humana no perciba a este último, pero materia "animada" al fin y al cabo.
La necesidad del "revestimiento" del Alma con las formas que le posibilita lo que denominamos Fluido U., que sabemos acompaña eternamente al Alma y con el cual concebimos que puede mostrarse y expresarse en los caminos del Ser, hay que verla como resultado de la necesidad de los procesos del "compartirse" a fin de posibilitar su desarrollo, que en los planos más materiales (lo atómico) ocurre por "inercia" energética, y más tarde, ya con Consciencia, mediante procesos derivados del Libre Albedrío. No concibo otra razón para tal "necesidad" de adquirir forma o factor de definición individual, que según en qué plano viene a mostrarse o intervenir, requiere de elementos de más o menos densidad, pero que ella (el Alma) misma posibilita con las transformaciones que ejerce en su forma con las interacciones "externas".
Puede concebirse la conexión del Periespíritu con el Cuerpo orgánico, que se inicia en la concepción de este último, como un cambio vibracional del primero para irse acoplando a lo que será su condición mostrable encarnada. En las etapas o momentos de los sueños o de sonambulismo y en las salidas astrales, la materia espiritual o periespíritu, es "arrastrada" o sacada de lo orgánico por el Alma, para intervenir, e incluso mostrarse, en otros planos, si bien su condición vital se sigue transfiriendo al cuerpo carnal a través del conocido cordón fluídico o de plata (prolongación del cuerpo o materia espiritual). En el caso de la muerte del cuerpo carnal o proceso de desencarnación, el cuerpo espiritual logra irse desacoplando de la materia orgánica, que sabemos requiere generalmente de un proceso complejo y esforzado, especialmente por los vínculos del Alma aún con lo carnal a través del Pensamiento y sus estados emocionales, dando lugar al proceso de degradación de lo orgánico hacia lo inorgánico mediante la intervención de los agentes mediadores al respecto, que son elementos animados surgidos de tal condición orgánica en degradación.
Para que la expresión Humana encarnada surja en un Orbe, es preciso que en éste se hayan desarrollado los tres Reinos (mineral, vegetal y animal), pues son progresiones unos de otros. Y otro tanto podemos concebir de esos estados que llamamos diferenciadamente como Espíritu, Fluido universal, Periespíritu y Cuerpos carnales. Los Cuerpos "materiales" serían los elementos de la Naturaleza en sí, los del reino mineral en sus estados sólido, líquido y gaseoso. Cosa diferente es que los Orbes, incluso en estado "básico" sin elementos animados, puedan ser utilizados por los Espíritus para estar u operar en ellos. Para términos sobre la Materia en general, hay que diferenciar los que puede englobar la Materia "densa" (no fluídica), pues puede ser Materia inorgánica (reino mineral) y Materia animada (reinos vegetal y animal), donde especialmente en el último, pomos concebir con claridad su vínculo con periespíritus (espíritus) de tal condición.
Y como última consideración de todo lo anterior, tener en cuenta que...
Si admitiéramos diferencias esenciales entre el Espíritu (considerado en todo esto como el Alma individualizada) y la Materia, Dios tendría que haberlos creado diferenciadamente, es decir, como elementos separados diferentes y no como un único factor Potencial con sus Valores diferenciados a raíz de su Libre Albedrío, a fin de que sus creaciones fueren por caminos y logros diferentes, si bien hasta tal punto de diferencias desarrolladas, que se precisaran unos a otros para dar lugar a... entidades o peculiaridades diferentes; compartires que serían a modo de lo que hacen lo átomos para crecer y evolucionar diferenciadamente, que siendo "dar de sí mismos", requerirían ser de naturaleza igual, pero formas diferentes. Y de esto se deduciría que Espíritu, Fluido universal y Materia son de la misma naturaleza pero con funciones distintas y combinables según las funciones a desempeñar. Por tanto, concibo la Materia inerte como elementos vitales (vivientes, por la existencia de proceso evolutivo en el reino mineral), factores que el Espíritu (debería decirse "el Alma") utiliza para expresarse peculiarmente (seres diferenciados) valiéndose del Fluido que lo acompaña desde "siempre" como factor intrínseco de su Ser desde su creación como "Potencial" de vida a manifestarse.
Algunas observaciones más del libro “La Génesis”:
CAPÍTULO XIV
más sobre: Los fluidos
Acción de los espíritus sobre los fluidos.
Creaciones fluídicas. Fotografía del pensamiento
13. Los fluidos espirituales, uno de los estados del fluido cósmico universal, son, específicamente, la atmósfera en la que actúan los seres espirituales. Constituyen el medio de donde extraen los elementos sobre los cuales operan. Forman el ámbito en el que ocurren fenómenos especiales, perceptibles a la vista y al oído del espíritu, pero que escapan a los sentidos carnales impresionables sólo por la materia tangible. Ellos forman esa luz peculiar del mundo espiritual, diferente de la luz común por su causa y sus efectos y son, por último, el vehículo del pensamiento, como el aire lo es del sonido.
14. Los espíritus actúan sobre los fluidos espirituales, pero no los manipulan como los hombres hacen con los gases, sino con la ayuda del pensamiento y la voluntad. El pensamiento y la voluntad son, para los espíritus, lo que la mano es para el hombre. Mediante el pensamiento, imprimen a esos fluidos tal o cual dirección, los unen, combinan o dispersan; forman conjuntos con determinada apariencia, forma o color; cambian las propiedades de los mismos como el químico las de un gas o de otros cuerpos, combinándolos de acuerdo a ciertas leyes. Constituyen el inmenso taller o laboratorio de la vida espiritual.
A veces, esas transformaciones son el resultado de una intención, y a menudo producto de un pensamiento inconsciente. A un espíritu le basta con pensar en algo para que esto se produzca.
Por ejemplo: un espíritu se presenta a la vista de un encarnado dotado de vista psíquica, bajo la apariencia que tenía en la época en que éste lo conocía, aun cuando hubiese encarnado muchas veces desde entonces. Se presenta con el traje y otros signos exteriores: enfermedades, cicatrices o miembros amputados que poseía entonces. Un decapitado se presentará sin cabeza. No es que haya conservado tal apariencia, puesto que como espíritu no es cojo, ni manco ni tuerto. Pero su pensamiento, al regresar a la época en que así era, hace que su periespíritu tome instantáneamente tal figura, que abandona una vez que su pensamiento ya no se inmoviliza en aquella idea. Entonces, si una vez fue negro y otra blanco, se presentará con la apariencia que corresponda a la evocación, pensando en esa vida suya que se recuerda.
15. Los fluidos son el vehículo del pensamiento. Éste actúa sobre aquellos como el sonido lo hace sobre el aire. ... ...
Vemos que los movimientos más secretos del alma repercuten en la envoltura fluídica, y así es como un alma puede leer en otra al igual que en un libro y ver lo que no es perceptible por medio de los ojos corporales. ... No puede ver lo que aún no está en el pensamiento.
18. ... ... Siendo el periespíritu de los encarnados de naturaleza idéntica a la de los fluidos espirituales, él los asimila con facilidad, como una esponja se empapa de líquido. Tales fluidos ejercen una acción directa sobre el periespíritu, sobre todo porque al expandirse y proyectarse el periespíritu se confunde con los fluidos.
Estos fluidos actúan sobre el periespíritu y éste sobre el organismo material con el cual se halla en contacto molecular. ... ...
22. El periespíritu oficia de lazo de unión entre la vida corporal y la vida espiritual: gracias a él, el espíritu encarnado entra en relación constante con los espíritus. ...
Nuevas consideraciones a raíz de examinar el Principio Vital:
Libro I, Capítulo IV. Principio Vital.
1. Seres Orgánicos e Inorgánicos.
Los seres orgánicos son los que tienen en sí mismos un origen de actividad íntima que les da vida.
60. ¿Es la misma fuerza la que une los elementos de la materia en los cuerpos orgánicos y en los inorgánicos?
«Sí, la ley de atracción es la misma para todos».
61. ¿Existe diferencia entre la materia de los cuerpos orgánicos y la de los inorgánicos? «Siempre es la misma materia, pero en los cuerpos orgánicos está animalizada».
62. ¿Cuál es la causa de la animalización de la materia?
«Su unión con el principio vital».
63. El principio vital ¿reside en un agente particular, o sólo es una propiedad de la materia organizada? En una palabra, ¿es efecto o causa?
«Es lo uno y lo otro. La vida es un efecto producido por la acción de un agente sobre la materia, y este agente sin la materia no es la vida, de la misma manera que la materia no puede vivir sin ese agente. Este da la vida a todos los seres que lo absorben y lo asimilan».
(Mi comentario a esto es: Dice el espíritu que "el Principio Vital no es vida", pero esto lo concibo como que "en sí mismo no se manifiesta como vida", pues su manifestación precisa de la materia, pero es la Potencialidad vital; es decir, que es vida en sí mismo, sin manifestación "externa".
[Comentario generalizado:
* Del reino Mineral no surge, a nivel global, la vida, sino que surge en elementos muy concretos, como las Bacterias (posiblemente en fuentes hidrotermales de profundidades de océanos primitivos)(o más bien Microbios -anaerobios, sin necesidad oxígeno- como organismos unicelulares sin núcleo definido, surgidos en fuentes hidrotermales -con calor- en profundidades marinas, que obtenían energía de reacciones químicas).
* Sí en el caso de las Semillas, con vida potencial que, en un medio de tierra y agua (o quizás sólo agua) evolucionan organizando sus elementos intrínsecos, en cuyo conjunto surgirá la vida expresada en la planta. La Semilla en sí parece no tener vida, sino a través de la modificación que se origina en ella con la intervención del agua. Podría decirse, pues, que la vida la contiene potencialmente (no la tienen los inorgánicos puros como la piedra), y que surge con el propio desarrollo de la Semilla; no es el agua quien se la "da", pues el agua (H2O) no debe tener vida en sí misma, sino a través de las reacciones que genera en la Semilla. El agua crea las condiciones para la vida, pero ella no la tiene en sí.
* Tras las plantes, los animales nacen a partir del desarrollo en matrices o en huevos, donde se inicia la nutrición del nuevo cuerpo a través de asimilación de sustancias ya orgánicas, es decir, mediante células animadas. Por tanto, el Espíritu no "se envuelve" o reviste de materia inorgánica, sino de materia ya animada. Distinto es que pueda actuar "sobre" lo inorgánico.]
Nuevas reflexiones sobre la "estructura de Todo" cuanto Es.-
Todo cuanto Es tiene una Tetrapolaridad básica. En el Ser Humano la constituyen: Su Alma (vitalidad individual eterna); el Cuerpo (carnal + influencia periespiritual), sus Sentidos (principio básico del Amor) y su Intelecto (principio básico de la Inteligencia, del que resultó en sus inicios la Intuición).
En Dios es: Su Vivencialidad o realidad viviente de plenitud eterna (de donde surge el Principio Vital), Su Creación (de donde surge la Materia primordial y el término de Infinitud), Su Amor (Principio Sensitivo, que en los seres va generando la Sensibilidad, base de lo Emocional), y Su Sabiduría (base del Principio Inteligente).
Sobre el "Principio Sensitivo", no conozco que en lo espírita se haya mencionado alguna vez, si bien su existencia es bien notoria, y bien diferenciado de los demás Principios y de la propia Materia. Es "algo" que no viene a precisarse para concretar del Espíritu y del Universo.
Tan sólo en el libro La Génesis, en el punto 22 del Capítulo XIV, Los Fluidos, indica lo siguiente: “El periespíritu es el órgano sensitivo del Espíritu. Por intermedio de él, el Espíritu encarnado tiene la percepción de las cosas espirituales que escapan a los sentidos carnales”. Pero sin añadir nada que lo relacione con algún Principio, como sí lo hace en ocasiones cuando menciona al Principio Vital o al Principio Inteligente.
La imagen de más adelante expresa la cuadratura del círculo que representa la integridad mencionada.
Así, en la Creación, tenemos el Principio Vital, la Materia Primordial, el Principio Sensitivo o Sensitividad y el Principio Inteligente. Estos son los Valores de la Potencialidad del Alma, ser individual surgido o emanado de Dios para ser expresión de sus Valores Esenciales de una forma manifiesta. Un Ser creado como Hijo, a Su Imagen y Semejanza (que no igualdad).
Bajo esta idea, el Universo se constituye con tales Principios y a raíz de las interacciones de tales hijos unos con otros, en los que en sus esencias también está la Libertad de Compartirse, necesaria e imprescindible para su constante evolución. Libertad de donde irá surgiendo lo que será el Libre Albedrío cuando se desarrolle la Inteligencia como tal. De esas interacciones se irán dando lugar a la diversidad de elementos que componen el Universo, poblado indistintamente de Almas (con sus potencialidades minimizadas acompañándoles o revistiéndolas) y los elementos Materiales desprendidos de sus envolturas conforme sus potencialidades evolucionan hacia los Valores sutiles que lo acerquen a Dios en las cuatro facetas de aquellos: Vitalidad, Sutileza de expresión, Amor e Inteligencia.
